
Buenos Aires y el tango comparten la misma identidad. El tango es su música, su historia, la expresión de los sueños, deseos, frustraciones y sentimientos de los porteños. Refleja sus éxitos y fracasos, sus virtudes y defectos. La autenticidad del tango como música urbana proviene justamente de allí, de su capacidad para mostrar en su música y su lírica la personalidad de los porteños. Pero el tango no sólo muestra lo que son los porteños, sino también lo que quieren ser. Por eso es que el tango es seducción y elegancia, arte y misterio, queja y festejo. En todo el mundo el tango se ha hecho famoso como baile. Sus estilizados movimientos son, al mismo tiempo, eróticos y elegantes. Es que, desde sus inicios, el tango busca el contacto físico entre los integrantes de la pareja, y permite el lucimiento tanto del hombre como de la mujer. Es por eso que, en todo el mundo, se hizo famosa la expresión it takes two to dance the tango ("se necesitan dos para bailar el tango"). Dos bailarines, un hombre y una mujer que, durante el tiempo que dure un tango, se sentirán protagonistas de un juego de seducción mutua en el que cada uno de ellos dará lo mejor de sí para atraer a su pareja y a quienes los estén mirando. Mucho tiempo ha transcurrido desde el nacimiento del tango hasta el presente. Y en ese tiempo se desarrolló una historia plena de hechos y personajes que permitieron que esa melodía de orígenes humildes hoy sea conocida y admirada en todo el mundo. En las siguientes páginas haremos una breve recorrida por distintos aspectos del tango. Hablaremos de sus comienzos, de Gardel -su mito más grande-, de su presente y su futuro. |